lunes, 9 de febrero de 2015

"Crucé el océano contigo sin salir de la cama y nunca había deseado ahogarme tanto en mi vida. Siempre le temí a la muerte -a ése tipo de muerte- porque a pesar de los barcos me asustaba la deriva. Yo nunca aprendí a nadar (pero éso ya no importaba) pues la única tierra firme era el ancho de tu espalda y en ella había mucho espacio para quedarme a vivir. Entre olas, entre viento, entre el mar y entre cuerpo. No imagino otra manera más preciosa de morir."

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