"Uno puede amar completo,
completa, completamente aunque por dentro estemos rotos a cachos. Y los
que aún están intactos no pueden entenderlo, ni siquiera estoy segura de
si acaso lo han sentido, porque han amado bonito, cuidándose de todo,
incluso de los rasguños a mitad del desayuno, en la cama me refiero,
cuando los cuerpos se encuentran y no quieren levantarse, han tomado
precaución a la hora de entregarse, y no como nosotros, que terminamos
siempre buscando formas rápidas de curarnos las heridas, aunque solos,
como si no supiéramos que el dolor se quita cuando encuentras unos
brazos que son buenos analgésicos, y te vuelves inmune a todos los
demás. Así somos, y por eso nos dolemos. El que ha amado a esos extremos
sabe bien de lo que hablo, porque hay amores así, radicales,
terroristas, peligrosos y sinceros. Y no cualquiera se atreve. Nadie
tiene muchas ganas de pasar de un “buenos días” a un “ya vete a la
mierda” sin cuestionarse en el medio que si de eso va el amor, pero va, y
no tienen una idea. Ustedes, los intactos, dirán que es un error, que
hay un linea delgada entre el querer y el dolor, y que todo en esta vida
es saber cómo cruzarla. Nosotros, los descocidos, los rotos, los
reventados estamos llenos de líneas por todas esas veces que hemos caído
de ellas, pero hacemos una nueva porque a pesar del dolor la sensación
es mejor si amamos desde las nubes. Y que sí, que estamos locos, pero
hacemos nuestro intento. No somos cuidadosos, tampoco estamos completos,
pero eso no nos impide que amemos por todas partes."
Estefanía Mitre
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