No es el tiempo quien mide los afectos, sino la intensidad de lo vivido.
Hay quien nos deja huella para siempre,una huella profunda, de tierra y osamenta, de piedra bien labrada. Y hay quien no deja nada a pesar de los años, una huella indeleble de agua y de hojas secas.
Hay quien nunca se marcha, habita en la memoria y ocupa los silencios. Y hay quien jamás estuvo, ni siquiera en el tiempo de la lluvia.
Amar, haber amado… Ese es todo el misterio. Y no se mide en tiempos… definitivamente es cosa de saber quién teje los recuerdos de una vida.
Hay quien siempre estará y quien no estará nunca. Así que no me digas que de eso ya hace mucho, pues para mí fue ayer. Noviembre te ha traído, y hoy vives en mis manos con tu recuerdo indemne… Y no es cuestión de tiempo.
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