Que el destino se encarga de dividir, sumar, multiplicar y restar en tu
alma; pero que sumar por sumar no vale nada cuando la cuestión es amor.
Que todos somos expresiones buscando ser una ecuación, como si la vida
se redujera a ser igual a otro; cuando se trata más de ser uno mismo, lo más
lejos del montón.
Que a veces se gana más dividiendo o restando, de lo que se gana sumando
o multiplicando, porque hay gente que solo quiere reducirte a la más mínima
expresión.
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