miércoles, 1 de abril de 2015

Y sin embargo me sucediste de un momento a otro, con tantas cosas en contra: personas acumuladas estorbando el roce de nuestra piel; te conocí sin importar el lugar ni las razones.
  Los motivos para quererte sobraron, y la acumulación de los deseos se desbordaron. Tan perdidos en el éxtasis de nuestros sentimientos se nos olvido la realidad. La magia de aquel mundo que creamos
nos superó, y nos llevó a descubrir los sentimientos más ocultos de nuestro ser. Aquel encuentro que se quedo en lo sublime, en lo fugaz como todas las cosas comparadas con el tiempo interminable; se quedó tatuado en la memoria, albergado en el alma, para hacerlo interminable.

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