Lo nuestro duró lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks. En vez de fingir o estrellarme una copa de celos le dio por reír. De pronto me vi como un perro de nadie ladrando a las puertas del cielo. Me dejó un neceser con agravios, la miel en los labios y escarcha en el pelo. Tenían razón mis amantes en eso de que antes el malo era yo, con una excepción: esta vez, yo quería quererla, querer; y ella no. Así que se fue.. me dejó el corazón en los huesos. La fui poco a poco dando por perdida.
Tanto la quería, que tardé en aprender a olvidarla diecinueve días y quinientas noches.
No pido perdón¿para qué? si me va a perdonar porque ya no le importa...
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