“No puedo verlo y no sentir nada, compartimos demasiadas cosas, lo veo y me entran unas ganas terribles de llorar. Lloro por las cosas que nos dijimos, las que faltaron decir, por la añoranza de lo que fue y la nostalgia de lo que pudo haber sido; por el recuerdo de los abrazos que nos dimos y el deseo de los que nos faltaron. Pero sobre todo, lloro porque aún lo quiero.”
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