Mientras te espero (una vez más), te pido que tus labios no toquen otros que no sean los míos, o por lo menos que no se enamoren de ellos y sientan lo mismo que sentían cuando me besaban a mi. Te pido, que vuelvas pronto y me abraces, ya decidido a no soltarme, a no largarte jamás ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario