“¿A qué sabe el olvido?
Es algo así como un plato frío de recuerdos.
Un vaso vacío, como tu ausencia.
Como una tajada de melancolía.
como una ración de sueños rotos.
Como tus besos que ya no tengo,
como tu risa que ya no escucho
y tus ojos que ya no me miran.
Sabe como a silencio que ensordece,
como a caricia que no me toca.
El olvido sabe a lo que yo más pienso.
Me sabe a ti y eso es muy grave.
Es ilógico que una palabra que significa borrarte,
siga mostrándome, lo que ya no es mío,
lo que creí tener para siempre y que hoy
no es más que un pasado que sigue presente.”
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