Me alcanzó su ángel gris, besé su espalda dormida, y en sus jazmines no vi el camino púrpura
del infierno.
Le bastó sonreír para salvarme la vida y perseguí su son, con el antojo de volar en su cuerpo, y al final me asa a fuego lento…
Sin piedad; pestañeando ungüentos y me arranca la verdad, antes que la ropa, y me instiga a revelar, que merece el cielo un cuento, de la libertad que me imprime en los huesos.
Te encuentro en la brisa (te veo tan loca) traé tu sonrisa, ponela en mi boca.
Le bastó sonreír para salvarme la vida y perseguí su son, con el antojo de volar en su cuerpo, y al final me asa a fuego lento…
Sin piedad; pestañeando ungüentos y me arranca la verdad, antes que la ropa, y me instiga a revelar, que merece el cielo un cuento, de la libertad que me imprime en los huesos.
Te encuentro en la brisa (te veo tan loca) traé tu sonrisa, ponela en mi boca.

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