Juro que mataría por tenerte una vez más, por enredarme entre tus piernas de nuevo, por mirarte a los ojos y sentir lo que nunca, por reír con tu risa hasta morir de alegría. Juro que no cambiaría nada, nada de lo que vivimos; porque al fin y al cabo tanto sufrir son las consecuencias de haberte querido tanto y de haber sentido que vos también lo hacías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario